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ESPECIAL 2-N Elecciones en Estados Unidos El año que Internet entró en política
Por Sergio Rodríguez Sánchez @ 13/10/2004
Estas
elecciones a la Presidencia de los Estados Unidos no se recordarán por
su brillantez. Serán las elecciones de la lucha contra el terrorismo
y la guerra preventiva y, además, las primeras en las que Internet ha
jugado un papel importante como nuevo medio de comunicación.
No ha sido la publicidad 'online', como hasta hace poco parecía
lógico, lo que ha destacado. Su lugar lo han ocupado las comunidades
'online' y los 'weblogs', que han sido dos de las claves de esta campaña,
demostrando las primeras su capacidad para movilizar a los ciudadanos y los
segundos su capacidad para crear opinión pública y dar voz a la
Red.
La irresistible ascensión de Howard Dean
Antes de comenzar las primarias
del Partido Demócrata, que a la postre decidirían que sería
John Kerry el candidato a la presidencia, Howard Dean se destacó de sus
contrincantes gracias a una campaña intensiva en Internet y a un discurso
escorado más a la izquierda que los del resto. Joe
Trippi fue el hombre que ideó esta campaña. Por unos instantes
se le subió a los altares, al igual que a Dean, para luego dejarle caer
de forma estrepitosa, seguido al poco por su jefe.
Dos eran los fundamentos de esta campaña, los mismos
de casi todas: movilizar voluntarios y recaudar dinero. Pero, en esta ocasión,
Internet se convirtió en el canal básico para lograr ambas cosas.
Y dos fueron también las herramientas fundamentales: una página
web desde la que se centralizó la campaña y Meetup,
un servicio gratuito que permite organizar encuentros físicos entre los
internautas.
Así, desde la página web era posible casi todo:
buscar información del candidato o de las elecciones, hacer donaciones
—se recaudaron más de 40 millones de dólares a base de pequeñas
contribuciones de 280.000 personas— a la campaña de Dean, descargar
el software —libre y gratuito— necesario para organizar un grupo
de apoyo a Dean, etc. Y todo de forma sencilla e intuitiva.
Por otro lado, a través de Meetup, los voluntarios que
apoyaban a Dean organizaban encuentros o charlas informativas locales —se
estima que llegaron a convocar más de 160.000 personas— que luego
se reflejaban en los 'weblogs' de los asistentes.
Con todos estos apoyos resulta paradójico que Howard
Dean —que, además, había recaudado el doble que otros candidatos—
perdiese la carrera de las primarias. La explicación es sencilla: Dean
se olvidó de contentar al 'establishment'. Pensó que su discurso
claro y más virado hacia la izquierda, unido al activismo político
que había convocado, bastarían para ganar las primarias y lograr,
después, el apoyo del partido. Se equivocó. En el 'caucus' de
Iowa, la primera prueba de las primarias, Dean perdió contra Kerry.
A partir de ahí su caída fue imparable.
Pero algo había cambiado en las relaciones entre Internet
y política. Trippi y Dean demostraron que la Red puede llegar a ser una
herramienta comunicativa tan potente como en su día se reveló
la televisión que, además, facilita la movilización de
voluntarios y la recaudación de fondos.
Bush y Kerry aprendieron la lección y desde sus páginas
web se llama ahora a la movilización de voluntarios y se facilita la
aportación de pequeñas contribuciones económicas. Sin embargo,
el éxito logrado por ambos no se acerca al de Dean. Éste tenía
un mensaje que canalizaba el descontento de los ciudadanos más activos
políticamente, y eso ayudo a su ascensión pero le frenó
a la hora de la verdad. Bush y Kerry,
con discursos más planos y sencillos, se imponen en las urnas pero suspenden
en movilización ciudadana.
Una revolución mediática: los 'weblogs'
Si hay un fenómeno que está revolucionando Internet
ese es el 'fenómeno weblog'. En menos de una hora cualquier persona con
acceso a Internet puede convertirse en emisor de información a través
de una bitácora o 'weblog'.
Según el Pew
Internet & American Life Project, entre un 2% y un 7% de los usuarios
americanos de Internet publican un 'weblog'. Aproximadamente un 10% lo actualiza
a diario. Un número importante teniendo en cuenta que unos 125 millones
de adultos estadounidenses se conectan a Internet. Pero la clave es que al sumar
el número de visitas a 'weblogs' tenemos una cifra que puede competir
—e incluso superar— con el número de visitas a páginas
de medios tradicionales.
Es obvio que los weblogs más seguidos y visitados son
los que tratan de tecnología, pero la política está despegando.
Technorati, una
página web que indexa más de cuatro millones de weblogs de todo
el mundo, ha habilitado un apartado específico para examinar los 'weblogs'
que hacen una cobertura especial de las elecciones.
Así que los 'cerebros' de las campañas por la
Presidencia no podían ignorar este fenómeno. Para empezar, en
el portal de Bush
y en el de Kerry se
han habilitado sendos 'weblogs' para seguir la campaña.
Además, tanto en la Convención
Demócrata como en la Republicana
se facilitaron pases de prensa a algunos 'bloggers' destacados para que hiciesen
un seguimiento de lo que allí ocurría. Ignorar este fenómeno
era ignorar la realidad, y ambos partidos tomaron la decisión correcta.
Aunque muchos 'bloggers' narrasen en sus páginas una visión no
estrictamente política de las convenciones, otros sí se centraron
en el aspecto político. Y otros eran 'bloggers' de medios de comunicación
tradicionales que han decidido dar cobertura a estos servicios en sus páginas
visto que pueden atraer un número importante de visitas. Mucha diversidad
y una premisa: consolidar los 'weblogs' como medio de comunicación alternativo,
distinto y necesario.
Los weblogs también se han revelado en estas elecciones
como un mecanismo de control de los grandes medios. Clarificador es lo ocurrido
con el denominado Rathergate.
En septiembre, un reportaje de Dan Rather en el programa '60 Minutos' de la
CBS aseguraba, basándose en unos documentos de una fuente anónima,
que Bush había recibido trato de favor mientras estuvo en la Guardia
Nacional. La movilización —virtual— comenzó cuando
algunos 'bloggers' aseguraron que el documento mostrado, en teoría escrito
en los años 70, no podía datar de entonces porque contenía
las letras 'th' como superíndice, una función que no incorporaban
las máquinas de escribir de la época. Tal fue el escándalo
que, al final, Dan Rather tuvo que retractarse, reconocer que su fuente le había
engañado y disculparse ante el público.
Este asunto nos da una idea de la fuerza que puede llegar a
tomar una información distribuida en Internet a través de un 'weblog'
—basta recordar que el 'affaire' Lewinsky comenzó en la Red—.
Está claro que los 'weblogs' pueden crear corrientes de opinión,
pues llegan a un público muy amplio. Y además, son tantos los
'bloggers' que es muy difícil que algo escape a su análisis.
Se puede asegurar sin miedo a equivocarse que a partir de ahora
los estrategas políticos no van a tener otro remedio que mostrar mucha
más atención al fenómeno 'weblog'. La opinión pública
ya no sólo recibe información: ahora también la emite.
¿Y la publicidad 'online'? Otra vez será
Tanto tiempo vaticinando que la publicidad en Internet iba
a ser fundamental en el futuro y, por ahora, no hay nada al respecto. Su incidencia
no pasa de pequeños anuncios en ediciones digitales de medios tradicionales,
a veces atacando al rival, a veces buscando recaudar dinero y a veces sólo
para fortalecer la imagen del candidato.
Según un estudio del Pew Internet & American Life
Project, por cada dólar gastado en publicidad en Internet, se han gastado
más de cien en televisión (entre junio y agosto). La cantidad
gastada en Internet, entré las campañas de los candidatos y la
publicidad de los 'grupos 527' se quedó en los 2,66 millones de dólares.
Kerry, que gastó unos 1,3 millones de dólares, triplicó
con esta ínfima cantidad lo gastado por Bush, en torno a 420.000 dólares.
El mercado de Internet no está maduro para la publicidad.
El impacto de la publicidad sigue siendo mucho mayor en la televisión
porque Internet no es aún un 'mass media'. Además, el público
de Internet no es receptivo a la publicidad, mucho menos si es política;
incluso, es difícil asegurar que el usuario medio de Internet sea un
'target' para la publicidad política. Ahora bien, el día en que
el mercado esté preparado, la publicidad en la Red tendrá mucho
que decir.
Internet ha entrado en política, pero la política
no ha entrado del todo en Internet. No lo hará hasta que se inviertan
las cantidades de dinero que se invierten en televisión. El peligro entonces
será que haya un exceso de celo entre los grandes poderes que les lleve
a controlar Internet de forma mucho más estricta. Cuidar la libertad
de la Red es fundamental para que pueda convertirse en un medio de comunicación
válido para fines políticos.
Hasta que llegue ese día —quizá para una
campaña más movida—, tenemos dos realidades que analizar:
Internet como medio de movilización ciudadana e Internet como nuevo medio
de comunicación. A partir de estas elecciones, las estrategias políticas
deberán mirar también a la Red, pero siendo conscientes de que
hay cosas más importantes. Internet como herramienta complementaria,
bien, Internet como única herramienta, mal.
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